Saliendo del armario

Las tendencias sexuales existen en virtud de que cada persona tiene sus gustos y diferencias, cosas con las que se nace o se hace a través de las relaciones, no obstante, gastamos la vida esforzándonos con el deber y la obligación, porque esa es la norma, porque eso es lo que la sociedad ha establecido para estar bien, nos lo enseñan desde el primer día que llegamos al mundo, por ello, todos deberíamos ser heterosexuales, “Deberíamos” pero, no todos lo somos.

Ser heterosexual no implica mayores problemas, solo  aquéllos que suceden entre parejas de hombre y mujer, que aunque muchas veces es evidente el abuso, la infidelidad, el fracaso y hasta el divorcio, la gente lo observa con absoluta normalidad.

Si miramos una pareja heterosexual que se besa y se hacen mimos, nos inspira ternura y nos brotará una sonrisa, pero ¿Conservaremos la sonrisa si la pareja es homosexual?

Quizás la sonrisa no alcance a brotar porque la información que tenemos en la cabeza actúa más rápido; de repente, un espontáneo momento de devoción entre dos seres humanos enamorados con tendencias sexuales diferentes, cae en la crítica y el juicio. En todo esto venía pensando Juan mientras conducía hacia aquella dirección donde había hecho una cita clandestina, su esposa no se enteraría nunca, pero había decidido ponerse cara a cara con la mujer de sus sueños, aquélla que le ha estremecido el cuerpo desde que tiene uso de razón.

Si la infidelidad es el engaño, él ya había sido infiel a su mujer por muchos años, también lo ha sido consigo mismo, porque el nombre de su eterna novia lo lleva en la frente, porque su cuerpo de mujer coqueta vive en cada latido de su corazón.

Juan se siente nervioso mientras encuentra sitio para aparcar la moto, una gran honda que solo sus piernas robustecidas la pueden sostener en cada semáforo, su pantalón de cuero combina bien con la chaqueta cuya espalda dibuja una calavera, las botas suenan por unos eslabones de cadena que las decoran, y el escape suelto de su vehículo se desacelera cuando al fin el motociclista ha encontrado un sitio para estacionar. Es un hombre resuelto que va a por una mujer no muy resuelta, porque ella depende de él para existir.

Se quita el casco, los guantes, el tapabocas y paso a paso se aproxima hacia la casa donde va a encontrar a Andrea, cuando ha llegado a la puerta duda de timbrar, pero sacude la cabeza y con la seguridad que le caracteriza para cada cosa que hace en la vida, timbra.

Le han abierto la puerta, Juan da su primer paso y entra al edificio, coge el ascensor hacia el tercer piso, mientras se mira al espejo piensa sí no habrá sido demasiado esperar a tener 45 años para enfrentarse con su realidad. Si, ha sido demasiado tiempo que se ha tomado para casarse, tener 2 hijos, estudiar y triunfar con su negocio, pero desde ahora se dedicará a Andrea, a aquella mujer preciosa que lo ha acompañado durante sus noches húmedas.

La puerta del ascensor se abre, una amable señorita le da la bienvenida y lo invita a seguirla, camina tras ella mirando un poco alrededor, varias puertas cerradas a lo largo del pasillo, las paredes blancas tendrían mucho que contar por lo que guardan del otro lado, como lo que callarían las paredes que tras bastidores lo acogerán a él.

Finalmente han llegado a su puerta, que se abre silenciosamente, la señorita lo deja en aquel espacio deseándole que tenga un buen disfrute. La habitación se alumbra tenuemente, un par de lámparas a la pared delatan la existencia de una cama redonda, Juan la observa y va desplazando su vista, una alfombra, un armario, un tocador con maquillajes y perfumes, una silla y en la silla una persona, sorprendido por la presencia, pregunta:

  • ¿Andrea?
  • No cariño. – Le contesta una voz suave de hombre, quien se levanta de la silla y se dirige hacia Juan, le toma de la mano y lo lleva hacia un gran espejo, en un rincón de la habitación que gozaba de una luz más amplia y clara, le dice: – Mírate, allí tienes a Andrea.

Sus ojos de varón dominante fulminaron el reflejo de su imagen, se miraba absorto, como si jamás se hubiera visto de verdad, se soltó la liga del cabello y este coqueteó sobre sus hombros hasta alcanzar parte de su espalda.  Se sumergió en un ritual único de reconocimiento, alguien lo estaba seduciendo, alguien que no esperaba que despertara jamás pero, ahora estaba ahí, frente a él, mirándolo con ojos suplicantes.

Juan cedió al momento más especial de su vida, Andrea soltó un par de lágrimas para saludarlo con cariño, ella era su novia eterna, lucía una gran cabellera que ya pintaba algunas canas, había esperado tanto tiempo por aquel día que ni la agonía de Penélope se le comparaba.  Estupefacto no apartaba la vista del espejo, dejó que su chaqueta resbalara de los brazos hacia el suelo, las manos del hombre de voz suave recogió la chaqueta para colgarla en el perchero,  para después  abrirle la cremallera del pantalón, quitarle las botas, quitarle los calzoncillos hasta dejarlo completamente desnudo.

Juan se fusiona con Andrea, mientras un vestido de color carmesí y lentejuelas brillantes le dan entrada a Andrea, Juan la mira pensativo. Las prodigiosas manos del hombre de voz suave han empezado a aplicarle el maquillaje, las pestañas, el lápiz de labios, Juan sigue mirando pensativo, pensando que vestida así no podría manejar la moto.  Le han pasado unos zapatos negros de grandes tacones, Andrea se los calza y una vez en ellos Juan se tambalea, pierde el equilibrio y decide esperar que Andrea haga lo suyo mientras él espera en la cama.

Ya vestida y emperifollada, se mira al espejo otra vez, no hay rastro de Juan, por ahora él no hace falta, ella se siente feliz de existir al fin, camina por la habitación, sonríe, se nota liberada.  La persona que está acompañando a Andrea la mira contento, también, mientras piensa lo fácil que es salir del armario para ser feliz, para armonizar su ser, para que sus dos identidades aprendan a copular entre ellos y poder llevar la vida sin que de igual ser él o ella o los dos a la vez, porque más allá de las tendencias sexuales o de los conceptos tradicionales, cada persona debería encontrarse como persona, después como todo lo demás.

Twitter: @Erotica_UIO

Para estar informado cada día, síguenos !!

Twitter: @universosensualInstagram: @universosensual

Twitter: @SexDolls_ModelsInstagram: @sexdolls_models

Comparte nuestros contenidos !!

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.