Penes muertos en guerra

En el amor como en la guerra, todo hueco es trinchera” y hay que tomárselo muy en serio, pues no sabrás cuando te bajarán las armas y morirás, o peor que eso… que vivas, pero amputado de tus genitales.

La guerra es dolorosa en todo aspecto, pero hay algo que poco se menciona, ya sea porque el tema sexual siempre es un tabú o porque lo que se puede mencionar hiere la hombría varonil como tal.  Los heridos de guerra lucen su conformismo con prótesis porque finalmente han salvado la vida, pero lo que no se alcanza a ver bajo la ropa es que también lleva prótesis y las grandes hazañas médicas se esconden por respeto y discreción, bajo la ropa hay más que un miembro amputado o reconstruido con las artes de la ciencia.  La dura suerte de aquellos héroes que caminan sobre terrenos minados como en Colombia.

Todo hueco es trinchera y más cuando los soldados pasan muchos días y noches juntos, la sensación de que podrán morir mañana seguramente es enloquecedora, pero más enloquecedor es no poder liberar su esperma como para que el cuerpo mantenga cierta calma, y los griegos lo sabían, la homosexualidad en el ejército griego era permitida para fortalecer los lazos y estimular el espíritu de combate de los soldados en la época de guerra.

El Batallón Sagrado Tebano era una unidad militar que siempre estaba separada del resto del ejército y sólo podían alistarse en él hombres y sus jóvenes amados. Es un ejemplo de cómo en la Antigua Grecia se usaba el amor homosexual entre los soldados para fomentar su espíritu guerrero. La fama de este Batallón por su gran fuerza de combate hace que se le construyera un monumento que aún hoy en día está de pie y es el lugar donde están enterrados sus miembros.

Lo cierto es que hay que cuidar cada parte del cuerpo, a sabiendas de que en muchos casos es irreparable, como la fractura del pene, cuyo riesgo está latente siempre que el hombre tenga a su pareja encima de él, un mal movimiento puede convertir a aquel órgano viril en un simple trapo y dicen que duele como sí se fuere desnudo, corriendo a toda velocidad y estrellarse contra un muro de ladrillos.

Inutilizar los miembros por honor es en lo que piensa un soldado en combate, ya sea en la guerra o en la cama, ser héroe tiene un precio alto pero satisfactorio.  Pero qué se puede decir de perder el miembro en otras circunstancias, como por ejemplo lo que le ha sucedido al norteamericano John Wayne a quien su esposa Lorena Bobbit le ha cercenado la mitad del pene y lo ha tirado por la ventana del coche mientras se alejaba de la escena de los hechos, han logrado encontrar el pene y después de varias horas de cirugía los médicos lo recolocaron en su lugar, de entre quienes se cuenta en este artículo, la pareja Bobbit es la que mejor parte se ha llevado en el tema, pues aquí tenemos un pene reconstruido y que cuenta con la atención sensacionalista de los medios, aquel trozo de carne que después de ser normal ha sido cortado y vuelto a coser, ha permitido a John y Lorena gozar de fama y fortuna.

Procuremos que no hayan guerras, que no se pierdan vidas ni penes, al estilo de la cultura griega mejor disfrutemos de todo hueco cual trinchera, y lo más importante: Cuidado con perder la cabeza, mirar muy bien con quién uno se acuesta, porque un descuido puede dejar tristemente desarmado para siempre.

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