Nudes, las fotos explícitas con las que tener cuidado

En esto de la excitación y el sexo cada persona es un mundo. A algunos les pone directamente lo explícito y rotundo; otros apuestan por la insinuación y la sugerencia. A unas personas les van las curvas y las grandes dimensiones; otras son más de tamaños más pequeños. Lo mismo ocurre con los mecanismos de excitación y con cómo han ido evolucionando de un tiempo a esta parte. Los nudes son quizá el principal ejemplo.

Como otros tantos términos acuñados en el ámbito sexual actual, el concepto viene del inglés y significa, literalmente, “desnudo”. La aplicación al concepto que nos atañe es que son fotografías tomadas de uno mismo y que se envían a otra persona, siempre con consentimiento, con afán de subir la temperatura o crear ambiente para encuentros sexuales posteriores. Lógicamente, estas imágenes tienen cierto contenido erótico o sensual para despertar los bajos instintos del afortunado receptor.

Los nudes también son populares en las relaciones en las que existe cierta distancia, dado que permiten romper la barrera de los kilómetros y que se liberen las fantasías de quienes los envían y reciben. La tecnología ha avanzado hacia lo instantáneo, así que ¿por qué no valerse de ello y redescubrir nuestra vida sexual a base de selfis picantes, por ejemplo, delante del espejo y con todo al aire?

Ahora bien, como en prácticamente todas las actividades sexuales que se pueden llevar a cabo, el tráfico de estas fotos de desnudos o picaronas exige ciertos cuidados y precauciones. No son pocos los casos en los que, tras una relación terminada, alguna de las partes vuelca en Internet, redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea aquellas imágenes privadas que pueden hundir la reputación de la otra parte.

Cómo evitar disgustos al mandar nudes

Por tanto, el envío de los nudes puede hacerse con cierta responsabilidad y cautela y sin perder ni un ápice de seguridad en caso de que se divulguen estas partes tan íntimas de la vida. Se trata de algo tan sencillo como mostrar solamente el cuerpo, desde los genitales hasta el torso, o cualquier parte que se seleccione, sin que se aprecien los rasgos faciales. Solo aquellos con un amplio conocimiento de esa anatomía en particular podrían adivinar a quién corresponde la piel desnuda que le ha llegado al móvil.

La discreción también se debe tener en cuenta con respecto a las habituaciones de la casa o incluso los tatuajes, ya que pueden servir para identificar a la fuente primaria de esas fotografías. La prudencia también afecta a la hora de decidir a quién mandar ese contenido. Cierto es que existe morbo en seducir a una persona casi desconocida a base de nudes¸ pero quizá a largo plazo no sea lo más conveniente. La confianza en la otra parte es un ingrediente imprescindible para que este cruce de fotos X no acabe en tragedia y escarnio público.

Una vez se haya generado el contexto para practicar el denominado sexting¸allá cada uno con lo que decide compartir. Grabar un vídeo o sacar fotos en plena masturbación son ejemplos claros de que se pueden levantar las más bajas pasiones sin tener que estar físicamente al lado. Como decíamos al principio, también hay quien prefiere lo sensual sobre lo sexual, así que ¿por qué no hacernos una foto en el espejo, recién salidos de la ducha, y con el vaho sobre el cristal? Que quien lo reciba imagine lo que quiera.

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