Los altos no la tienen pequeña

Y otros mitos sobre el tamaño del pene.

Lo de que el perro es el mejor amigo del hombre es algo que deberíamos empezar a poner en entredicho. Sí, nos hacen mucha compañía y los queremos mucho, pero a la hora de la verdad se ven remplazados en el podio por otro elemento imprescindible de la vida masculina: el pene. Sí, el miembro viril centra muchos de los pensamientos y preocupaciones, y en torno a su tamaño giran muchas discusiones.

El tamaño del pene no tiene por qué ser sinónimo de una relación sexual más placentera, pero lo que está socialmente arraigado en la sociedad es que una tranca con buenas dimensiones siempre es de agradecer. Esta razón motiva que surjan múltiples teorías para intentar adivinar la dote del de al lado, aunque quizá nadie se haya parado a pensar en que la forma más eficaz de hacerse a la idea es pedirle educadamente que lo muestre y permita que se lo midan.

La más popular de estas teorías es la conocida como teoría de la L. Con los dedos índice y el pulgar de la mano extendidos se quiere representar que las personas altas (índice) la tienen pequeñita (dedo gordo), en una especie de planteamiento al que podríamos llamar “principio de la compensación” y enunciarlo como “aquel cuya altura sea superior a la media y mire por encima del hombro estará condenado a un pene pequeñajo”. Pues es falso.

Una derivación de este postulado es otra ele, la que se forma al poner la mano en forma de pistola. Según sus adeptos, los centímetros del falo se corresponden con los que separan las yemas de ambos dedos, el pulgar y el índice, que de nuevo sufren cómo se les utiliza para intentar explicar lo que no tiene más explicación que los caprichos de la genética.

Otras teorías desmitificadas sobre el tamaño del pene

La ley complementaria a la teoría de la L la podemos bautizar como “teoría de la proporcionalidad”, que afirmaría que “los tíos altos o grandes lo tienen todo grande, así que su pene no es excepción y tendrán una verga de admirable talla”. Lamentablemente para el gremio del baloncesto, este pensamiento tampoco tiene base científica o lógica alguna.

Una vez que estos dos teoremas fueron descalificados, a los estudiosos del tamaño del pene ajeno no les quedó otra que ir más al detalle. “¿Qué lo de la altura no significa nada? Pues vamos a analizar otras partes del cuerpo para conseguirlo”, pensaron, y se lanzaron a estudiar otras zonas de la anatomía para su catálogo.

Los pies fueron los siguientes elegidos para asociarlos a un pene grande. Esta categoría se podría incluir dentro de la denominada “teoría de la proporcionalidad”, ya que asocian un calzado largo con calzar largo en la entrepierna. Tampoco tiene ningún criterio lógico que la respalde, así que la tachamos.

A medida que los ideólogos de estas teorías iban fracasando con sus pensamientos, fueron ampliando sus miras y llegaron hasta las narices. Sí, una nueva e inverosímil hipótesis es que los varones con narices prominentes también estarían acompañados de un pene de importante volumen. Lamentablemente para aquellos que pueden fumar en la ducha, no existe evidencia científica de que haya relación entre ambas protuberancias corporales.

¿Y cómo podemos saber, pues, el tamaño del miembro del de al lado? No queda otra que hacer investigaciones de andar por casa, como ir a los vestuarios de un gimnasio con una libreta y un lápiz e ir haciendo cábalas sobre lo que va saliendo de las duchas. Otra opción más recomendable es olvidarse de estas teorías sin sentido y centrarse en el propio pene para sacarle el máximo provecho posible y, ya puestos, disfrutarlo tantas veces como se pueda.

Para estar informado cada día, síguenos !!

Twitter: @universosensualInstagram: @universosensual

Twitter: @SexDolls_ModelsInstagram: @sexdolls_models

Comparte nuestros contenidos !!

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.