Eyaculando, que es gerundio

¿Qué pasa cuando un hombre se corre?

”Dios, me corro, me corro”, toda clase de onomatopeyas o un sucinto “Joder” son exclamaciones muy comunes cuando llega la eyaculación masculina. Correrse es placentero y vivimos en una sociedad que no se mete demasiado en camas ajenas, así que cada hombre es libre de expresarse como le salga de la polla, y nunca mejor dicho, cuando llega al orgasmo.

Explicar un orgasmo es tan complicado como saber a qué demonios huelen las nubes, así que ese no es el objetivo de este texto. Este torrente de placer, esto sí que lo sabemos más o menos todos, supone la eyaculación de semen en el lugar que corresponda. Anos, vaginas, preservativos, espaldas, bocas, pechos o sábanas suelen ser recipientes de esta culminación de la que queda mucho por saber.

Según nuestros polvorientos libros de Conocimiento del Medio, Naturales o como se llamara esta asignatura en función de la generación del lector, la finalidad de correrse es la reproducción, aunque bien sabemos que lo de procrear no suele ser el objetivo de la penetración, y menos aún del onanismo. El caso es que esta función fecundadora la llevarían a cabo los espermatozoides, esos soldaditos tan majos que aparecían en Érase una vez el cuerpo humano pero que tantos disgustos pueden dar si hacen bien su trabajo.

Sin embargo, el líquido que se eyacula es principalmente fluido seminal y apenas un 5 o 10 % del total son espermatozoides. Eso sí, el popular “antes de llover, chispea” significa que este liquidillo inicial puede arrastrar espermatozoides y que estos puedan ponerse manos a la obra en el óvulo más cercano, con el evidente peligro que existe cuando ocurre.

En el éxtasis masculino, el semen sale despedido a una velocidad de unos 45 kilómetros por hora. El pene parece tener prisa por deshacerse de ese manojo de espermatozoides y llega a dispararlos a más velocidad máxima que la de Usain Bolt galopando hacia el récord del mundo de los 100 metros lisos.

La corrida, por su parte, puede ser más o menos abundante. Todo depende de factores como la salud del hombre o el tiempo que ha trascurrido desde la anterior eyaculación. ¿Y hay datos sobre esta cantidad? Se estima que en cada liberación se emiten entre 1 y 5 milímetros de semen, un conjunto que podría sumar, durante la vida de un individuo sano, unos 17 litros eyaculados. Vayan preparando las garrafas.

Estos milímetros de esperma podrían ocupar, así a ojo, entre media cuchara y una entera, ya que no hay una referencia que se adapte a todos y a cada uno de los varones. Cada uno es libre de ponerse a calcular cuánto semen proyecta en sus eyaculaciones, si bien es importante saber que si en un plazo moderado de tiempo se produce más de una descarga, pues todo depende de las ganas y de la presencia, o no, de compañía, son los primeros espermatozoides los que son más sanos y fuertes, los mejor preparados de su generación para la función biológica de cortejar al óvulo.

Repetición de la eyaculación

Poco a poco hemos conseguido entrar en una cuestión que intriga a buena parte del público masculino: ¿cuántas veces se puede eyacular de forma más o menos seguida? Tanto en penetración como en masturbación, hay que darle un reposo al pene para que se recupere de la primera emisión. El plazo de descanso mínimo suele encontrarse entre 30 y 45 minutos para hacer más probable una nueva tanda de semen, aunque todo es relativo.

Lo primero es tener en cuenta la salud del hombre. Problemas circulatorios, diabetes o hipertensión suelen ser factores de riesgo para una corrida satisfactoria, de modo que ni qué decir con respecto a las repeticiones. Recuperar la erección depende fundamentalmente del grado de excitación del susodicho, así que si se encuentra acompañado será la persona de su lado quien reciba la responsabilidad de alzar el mástil tras una primera intervención.

Los genitales, el orgasmo, la eyaculación y el placer son asuntos que dependen en gran medida de cada uno de nosotros. Por tanto, esta información y estas recomendaciones deben seguirse conforme a las circunstancias sexuales del lector, en las que no nos metemos más que para desear una feliz corrida.

Cada hombre es libre de expresarse como le salga de la polla cuando llega al orgasmo.

Apenas el 5 o el 10 % de la eyaculación son espermatozoides.

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