El sexo, aliado de la Operación bikini

Pasito a pasito, suave suavecito, el verano ya está acercándose. La primavera de vez en cuando se anima y presenta días calurosos en los que el mejor plan es ir a la playa o a la piscina, con todo lo que ello significa. Se buscan candidatos a la canción del verano, se dispara la venta de protector solar y sombrillas y la Operación bikini vuelve con fuerza para quienes no la están haciendo ya.

Este tópico supone que miles de personas intentan ponerse en forma para lucir palmito en las playas o en la piscina de la comunidad de vecinos a la par que deleitan a sus seguidores de Instagram con sus apolíneas figuras. Para conseguirlo es necesario hacer sacrificios como hacer más deporte y comer menos y mejor, dos bases a las que el sexo puede complementar para hacer más ameno y agradable este objetivo.

La ciencia se adelanta a todo y no hace excepciones con el sexo. Un estudio de la universidad británica de Bath reveló que en un encuentro sexual de 24 minutos de media los hombres perdieron 101 calorías de media, por 69 en las mujeres. En el trascurso de un coito, incluyendo la puesta en situación, hay muchos movimientos y puede efectuarse con mucha energía, de modo que este gimnasio particular puede ser muy rentable.

Estas cifras no deben considerarse como fijas y referentes en tu propia Operación Bikini, ya que cada persona cuenta con unas condiciones físicas y un metabolismo distinto. De lo que no cabe duda es que el sexo puede considerarse prácticamente como una actividad deportiva, especialmente si decidimos tomárnoslo en serio e ir un poquito más allá del clásico misionero, en el que el movimiento que se realiza no es precisamente extenuante.

Lo primero de todo es cambiar de actitud y abandonar el rol de estrella de mar tumbada que se deja hacer. La actividad sexual más exigente es el sexo de pie, ya que demanda que los músculos sujeten al organismo, y los movimientos asociados también generan una mayor actividad física.

La postura es el factor más importante para que la báscula muestre el resultado de la sesión de cama. La persona que lleva el protagonismo y se pone encima de la otra suele perder más calorías, ya que marca los ritmos de la relación sexual y tiene una mayor capacidad de movimiento. Los movimientos pélvicos son otro elemento que se debe considerar, ya que son los que marcan la intensidad del momento o la cadencia de la penetración.

Las distintas posturas que se pueden aplicar en una cita sexual, que pasan desde las cuclillas hasta por sentarse, tumbarse o incluso coger a la otra persona en brazos, son la clave para tener en cuenta. Al igual que hay miles de libros sobre dietas o cocina, también hay manuales sobre rutinas sexuales dignas de llevar al gimnasio.

En Adelgaza haciendo el amor¸ su autor, Pierre Durand, presenta una rutina de ejercicios especialmente indicada para la Operación Bikini. Allí afirma que se pueden perder entre tres y diez kilos en dos meses y medio si se siguen sus recomendaciones. El libro incide en toda clase de posturas y consejos para que a base de sexo se pierdan algunos de esos kilitos de más que tanto intentamos soltar.

Lo que no se puede dejar de considerar es que el sexo no lo es todo, y de poco sirve pasarse el día practicando si la alimentación y el sedentarismo no cambian. Una vida sexual activa y acompañada de frutas y verduras junto al deporte es el mejor sistema para cumplir con la Operación Bikini sin tener que sufrir.

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