Cinco disfraces sexuales para romper con la rutina en la pareja

A nadie le gusta aburrirse. Caer en la monotonía, sea en el ámbito en el que sea, no es del agrado del ser humano, especialmente de los más inquietos y dinámicos. Esta filosofía se puede aplicar al trabajo, a la familia, al tiempo libre o, cómo no, al universo sexual. Ahora bien, la solución es sencilla, pues tan solo requiere un poco de originalidad y ganas de cambiar la situación. En este último caso, los productos eróticos son una vía para acabar con algo tan peligroso como la rutina sexual.

Los juguetes sexuales están concebidos para añadirle esa chispa a lo convencional, y entre ellos hoy queremos destacar los disfraces sexuales. Efectivamente, estos disfraces no son solo propios de fechas como Carnaval o Halloween, sino que se pueden tener preparados en el armario para utilizarlos como sorpresa de vez en cuando.

Disfraces sexuales, diversión, roles y morbo

Las ventajas de estos atuendos sexys es que proporcionan un punto de diversión que ayuda a romper el hielo en el que se puede sumergir una relación. Esa sonrisa pícara al encontrarte a tu pareja disfrazada encima de la cama, más aún con lo sugerentes que son estas prendas o lencería, sirven para animar a disfrutar del sexo de una forma diferente a lo habitual.

Asimismo, los disfraces sexuales permiten disfrutar de juegos de rol, en el que el poseedor del traje pueda dominar la situación o, en cambio, ser dominado por el acompañante. Todo depende de qué clase de ropa lleve el protagonista, así que vamos a mostrar los cinco disfraces más populares para chicos y chicas.

Enfermero/a: un clásico. ¿Quién no ha ido al hospital y ha fantaseado con el hombre o mujer que nos atiende? Este morbo se hace extensivo a los juguetes sexuales, de modo que puedes encontrar disfraces blancos, muy cortitos y con una cruz roja bien clara para poder satisfacer este deseo en un lugar mucho más cómodo, como tu cama, que un centro médico. En cuanto a los roles, el enfermero o la enfermera indicará a su paciente todas las órdenes que debe cumplir.

Militar: ojo con los marines y los más activos en el campo de batalla. Con ropa de camuflaje y toda su concentración puesta en ganar la guerra, no harán excepciones en la cama. Estos integrantes del ejército pueden equiparse con un arma reglamentaria para obligar a su acompañante a que se desnude, por ejemplo, y dar paso a juegos sexuales con mucho placer que conseguir.

Sirvientes: los mayordomos o las asistentas tienen el encargo de satisfacer todas las demandas de quienes los contratan. Lo mismo ocurre con el sexo, así que este disfraz erótico trae consigo el deber de cumplir órdenes. Con esta ropa puesta, la acción se puede llevar a un lugar como la cocina o el salón para abandonar la rutina de la cama.

Profesores y estudiantes: desde la más tierna infancia hasta la universidad tenemos profesores y profesoras que se encargan de enseñarnos todo lo que saben. Por eso hay atuendos que también enseñan mucho, especialmente los atributos de ese docente, y aportan ese componente de excitación que tanto agradecemos. En cuanto a los roles, será mejor hacer caso al ‘profe’, que puede castigarnos con trabajos debajo de la mesa.

Policía: al igual que con los militares, cuidado con la pistola y las esposas de los agentes del orden. De nuevo estamos bajo su control y sus normas, así que lo mejor será tener preparadas las esposas en la mesilla de noche. La policía, tanto masculina como femenina, es la autoridad, y así lo reflejan los disfraces sexuales con potestad para obligarnos a poner las manos sobre la cabeza y recibir un cacheo a fondo.

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